La ingeniera Silvia Larizza Delorme Diarte, docente e investigadora de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (FP-UNA), obtuvo el primer puesto en la categoría Estímulo del “Premio Mujeres Paraguayas en la Ciencia” por desarrollar una técnica aplicada a motores capaz de calcular su propia velocidad sin depender de sensores mecánicos. Esta innovación promete transformar la movilidad eléctrica y potenciar el aprovechamiento de la matriz energética renovable del país. Alcanzar este hito tecnológico requirió superar complejos desafíos experimentales para llevar los algoritmos desde la teoría a la realidad del laboratorio. A la par de este aporte, la profesional proyecta su galardón como un instrumento para visibilizar el liderazgo femenino y motivar a que más niñas y mujeres jóvenes derriben estereotipos en el campo de la ingeniería.
Innovación técnica: motores que se anticipan
El núcleo de este reconocimiento radica en una invención que optimiza el funcionamiento de los accionamientos eléctricos cotidianos. Galardonada en el área de Ingeniería y Tecnología, la especialista trabaja con máquinas multifásicas capaces de seguir operando incluso ante posibles fallas. Sobre esta base, «Mi trabajo se centra en estudiar cómo controlar de manera más eficiente y segura las máquinas eléctricas, que son los motores que convierten la energía eléctrica en movimiento», explica. Para lograrlo, emplea el control «sin sensor»; es decir, reemplaza los dispositivos físicos —vulnerables al calor o la humedad— por algoritmos y sistemas predictivos que permiten que el motor «anticipe» su comportamiento y corrija su funcionamiento en tiempo real.
Aplicación estratégica para el Paraguay
Más allá del diseño algorítmico, el propósito de crear sistemas más compactos y confiables es su aplicación directa en sectores determinantes para la economía. Esta tecnología resulta fundamental para la tracción de vehículos, el transporte público electrificado, la automatización industrial y la generación eólica o hidroeléctrica. En este contexto, la docente, quien cursa el Doctorado en Ingeniería Electrónica, subraya el rol clave de la academia para conectar la ciencia con las demandas locales: «Paraguay tiene una matriz energética con una base renovable muy importante, especialmente por su generación hidroeléctrica. Sin embargo, todavía existe un gran desafío: aprovechar mejor esa energía para impulsar el desarrollo tecnológico, industrial y productivo del país».
El desafío de la validación experimental
Conectar esas necesidades nacionales con resultados palpables requirió años de rigurosas pruebas. El salto desde las ecuaciones hasta el motor operativo constituye la etapa más exigente de la investigación. «En simulación podemos probar algoritmos en un entorno controlado, pero en el laboratorio aparecen desafíos adicionales: ruido eléctrico, limitaciones de los sensores, tiempos de procesamiento, errores de medición», señala. Lograr el funcionamiento real demandó una alta cuota de constancia, ya que, según recuerda, «fue un proceso iterativo: analizar resultados, identificar errores, corregir el algoritmo y volver a probar».

Un mensaje para las futuras generaciones
Esa misma perseverancia aplicada en el laboratorio es la que se requiere frente a los obstáculos sociales de hacer ciencia en áreas históricamente masculinizadas. Para Delorme Diarte, estos avances y el premio poseen un profundo valor simbólico: «Este reconocimiento representa no solo un logro personal, sino también una oportunidad para visibilizar que es posible construir una carrera en investigación, docencia e ingeniería desde Paraguay».
Tras sortear etapas de incertidumbre con el apoyo de su entorno, dedica un mensaje retrospectivo para sí en su época de estudiante: «Que confíe más en sí misma y que no tenga miedo de hacer preguntas (…) todo el esfuerzo valió la pena, y cada paso, incluso los más difíciles, ayudó a construir el camino que hoy me permite aportar desde la ciencia, la docencia y la investigación».
Finalmente, interpela a las juventudes que aún dudan si la ciencia es «para ellas»: «No permitan que los estereotipos definan sus sueños. Su lugar en la ciencia, en la universidad, en los laboratorios y en la tecnología existe, y pueden ocuparlo con talento, esfuerzo y pasión».
Por: Lic. Viviana Orrego (viorrego@rec.una.py)
Edición: Lic. Juan Paciello (jpaciello@rec.una.py)
