Profesionales de las carreras de Medicina, Kinesiología y Fisioterapia, Instrumentación y Área Quirúrgica, y de la Tecnicatura Superior en Podología de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCM-UNA), Sede Central y filial Santa Rosa del Aguaray recibieron sus títulos universitarios durante una ceremonia de colación que tuvo lugar en el Centro de Convenciones de la UNA, el jueves 17 de septiembre.



La mesa de honor de la Promoción 2025, denominada “Centenario de la Facultad de Ingeniería” estuvo presidida por la Prof. Dra. Zully Vera de Molinas, rectora de la UNA; acompañada por el Prof. Dr. Osmar Manuel Cuenca Torres, decano de la FCM-UNA; el Prof. Mag. Andrés Alberto Szwako Pawlowicz, vicedecano; y el Ing. Quím. Cristian David Cantero Aquino, secretario general de la UNA.
Los padrinos fueron: el Prof. Dr. Celso Augusto Aldama Ubillus, el Prof. Dr. Miguel Dante Zacarías Michelagnoli, el Prof. Dr. José Aníbal Gómez Cantore, el Prof. Dr. Sergio Ignacio Javier Aquino y el Prof. Dr. Osmar Manuel Cuenca Torres.
Cabe destacar que el médico Juan José Ahrens Cano, con un promedio de 4,87, mejor graduado de la facultad, fue el encargado de pronunciar el discurso de graduación en representación de sus compañeras y compañeros.
Palabras de la ceremonia


El decano de la FCM-UNA felicitó a las nuevas y nuevos profesionales y resaltó el hito histórico que une a la institución con la universidad: «han sido testigos y protagonistas de una etapa crucial en sus vidas y en la historia de nuestra querida Facultad de Ciencias Médicas y de la UNA, que hace 137 años, un 24 de septiembre de 1889, de manera coincidente, ambas instituciones fueron creadas». Remarcó, además, la reciente inauguración del Hospital de Simulación como una herramienta clave en la formación. Finalmente, les instó a ejercer sus profesiones con humanidad.
El mejor graduado reflexionó sobre los desafíos superados a lo largo de seis años de estudio y destacó el valor de la formación universitaria pública frente al contexto actual. En ese sentido, instó a sus colegas a mantener viva la vocación y el compromiso con cada paciente: «Ser la voz de quienes no tienen voz en los pasillos, exigir condiciones dignas y defender la excelencia de nuestra formación es una forma de ejercer la medicina». Concluyó su discurso motivando a sus compañeras y compañeros: «Seamos la generación que no solo trata pacientes en las camas y consultorios del hospital, sino la que ayuda a sanar la dignidad de nuestra profesión».
