Los sueños no tienen fronteras cuando están respaldados por la educación, la perseverancia y la valentía de dar el primer paso. Esa es la historia de María Alejandra Morán Marín, arquitecta paraguaya egresada de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción (FADA-UNA), quien hoy desarrolla una destacada carrera profesional en Dublín, Irlanda, donde combina su experiencia en arquitectura con una sólida formación en gestión internacional de negocios.
A sus 32 años, María Alejandra representa a una generación de profesionales connacionales que demuestran que el talento formado en las aulas de la UNA puede trascender fronteras y aportar valor en escenarios globales cada vez más competitivos.
Mirando hacia atrás, recuerda a aquella joven que soñaba con crecer profesionalmente y trabajar en empresas internacionales, aunque muchas veces las metas parecían lejanas. Con la experiencia acumulada tras años de estudio y trabajo en Europa, asegura que el principal aprendizaje fue confiar más en sí misma y comprender que los desafíos que parecen imposibles suelen convertirse en las experiencias que más fortalecen.
Pasos decisivos
Su camino internacional comenzó con una decisión que cambiaría para siempre el rumbo de su vida: emigrar a Irlanda para continuar su formación académica. Como ocurre con muchos jóvenes que buscan oportunidades fuera de su país, la elección estuvo acompañada de incertidumbre, sacrificios y dudas. Dejar atrás a su familia, sus afectos y la vida que había construido en Paraguay fue uno de los mayores desafíos que enfrentó.
Sin embargo, el propósito fue más fuerte que el miedo. “Sabía que estaba construyendo una oportunidad que podía transformar mi futuro profesional y personal”, recuerda al evocar aquellos primeros años lejos de casa.
Para María Alejandra, la educación fue la herramienta que abrió puertas que antes parecían inalcanzables. Su formación en la FADA-UNA constituyó la base sobre la que construyó cada uno de sus logros posteriores. Allí no solo adquirió conocimientos técnicos, sino también valores fundamentales como la ética profesional, la responsabilidad, la disciplina y el compromiso, principios que continúan guiando su desempeño en cualquier lugar del mundo.
Compromiso con el ambiente
Hoy, desde Irlanda, trabaja en áreas vinculadas a la sostenibilidad y la eficiencia energética, convencida de que la arquitectura tiene un papel fundamental en la construcción de un futuro más responsable con el medioambiente. Para ella, diseñar espacios implica también pensar en las generaciones futuras y generar impactos positivos que trasciendan el presente.
Su experiencia en Europa le permitió descubrir una visión más amplia del rol de los arquitectos dentro de los procesos de innovación y desarrollo sostenible. A través de su investigación académica, analizó cómo estos profesionales pueden convertirse en actores estratégicos capaces de conectar sectores, facilitar procesos y generar soluciones que contribuyan al desarrollo económico, social y ambiental.
Raíz paraguaya
Pero más allá de los logros académicos y profesionales, María Alejandra destaca el valor de mantener vivas las raíces. En cada espacio internacional donde participa, lleva consigo la identidad paraguaya y el orgullo de representar a su país.
“Cada logro que alcanzo fuera de Paraguay lo siento también como una forma de honrar mis raíces y agradecer las oportunidades que recibí a lo largo de mi camino”, afirma.


Esa identidad se refleja también en la manera en que valora las características de profesionales de Paraguay: la capacidad de adaptación, la resiliencia, la creatividad y una fuerte cultura del esfuerzo. Cualidades que, según sostiene, son altamente apreciadas en entornos internacionales y constituyen una ventaja competitiva en un mundo cada vez más globalizado.
Hacia el aprendizaje constante
A quienes sueñan con desarrollar una carrera internacional, les recuerda que no existen fórmulas mágicas ni condiciones extraordinarias para alcanzar grandes metas. Lo verdaderamente indispensable, asegura, es la perseverancia, la disposición para aprender constantemente y la capacidad de seguir adelante incluso cuando aparecen las dificultades.
Su mensaje para los estudiantes de la Universidad Nacional de Asunción es una invitación a creer en el poder transformador de la educación y en la capacidad de cada persona para generar cambios significativos desde su profesión.
“Los grandes cambios comienzan con personas que se atreven a imaginar un futuro diferente y que tienen el coraje de trabajar cada día para hacerlo realidad”, expresa.
La historia de María Alejandra Morán demuestra que el talento paraguayo puede destacarse en cualquier lugar del mundo cuando encuentra en la educación una plataforma para crecer. Desde las aulas de la FADA-UNA hasta los escenarios internacionales de Europa, su trayectoria inspira a las nuevas generaciones a soñar en grande, asumir desafíos y recordar siempre que el origen no limita el destino, sino que fortalece la identidad con la que se construyen los mayores logros.
Por: Lic. Viviana Orrego (viorrego@rec.una.py)
Edición: Lic. Juan Paciello (jpaciello@rec.una.py)
