La riqueza natural de Paraguay esconde soluciones innovadoras para el futuro, y la investigación liderada por mujeres está trazando ese camino. Brenda Abigail Veloso Paredes, investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas, demuestra esta premisa al obtener el primer puesto en el área de Ciencias Agrícolas y Veterinarias, categoría Estímulo, del “Premio Mujeres Paraguayas en la Ciencia – Edición 2025”. Este galardón, impulsado por la Dirección General de Investigación Científica y Tecnológica (DGICT-UNA), reconoce su labor pionera, el cual busca convertir a los hongos en aliados estratégicos para el desarrollo sostenible de la nación.
Biotecnología y seguridad nutricional
Este potencial biológico, a menudo inexplorado, es el núcleo de un trabajo científico que busca generar un impacto real en la sociedad. Desde su especialidad, Veloso detalla que “la micología aplicada es el área que estudia a los hongos desde una perspectiva práctica, buscando aprovechar sus propiedades en sectores como la alimentación, la salud, la agricultura y el medio ambiente”. En un territorio con gran biodiversidad y recursos aún poco estudiados, la profesional sostiene que este campo “puede aportar soluciones innovadoras y sostenibles a problemáticas concretas”.




Especies pertenecientes a géneros como Pleurotus, Oudemansiella, Favolus y Ganoderma se perfilan como grandes promesas nacionales. Sobre estos macrohongos, la investigadora afirma: “Son una fuente importante de proteínas, fibra dietética, vitaminas y compuestos bioactivos”.
Llevar esta riqueza nutricional desde la naturaleza hasta la mesa requiere de la biotecnología alimentaria, una herramienta clave para integrar la ciencia con la matriz productiva. A través del uso de hongos, es posible producir enzimas, proteínas y transformar residuos agroindustriales. En palabras de Veloso, estos organismos “representan una herramienta clave para la innovación en la industria alimentaria”.
De esta forma, la investigación científica en la UNA contribuye directamente a la seguridad alimentaria del país. Los hongos, explica la especialista, “permiten diversificar la dieta, transformar residuos en alimentos nutritivos y generar oportunidades para pequeños productores”, integrando conceptos de bioeconomía y desarrollo rural.
Desafíos técnicos y culturales en la investigación científica
Transformar recursos silvestres en productos con valor agregado conlleva, sin embargo, superar importantes barreras en los laboratorios. “Uno de los principales retos es reproducir condiciones como temperatura, humedad y tipo de sustrato, además de enfrentar la variabilidad entre cepas y la contaminación por otros microorganismos”, precisa la científica. A pesar de estos obstáculos técnicos, enfatiza que el estudio de especies silvestres es un campo “muy prometedor”.
Fuera del ámbito académico, el desafío es derribar creencias populares profundamente arraigadas. Veloso advierte que “uno de los mitos más comunes es pensar que todos los hongos silvestres son comestibles”, recordando además la persistencia de imaginarios culturales en torno al “Pombero rekaka”. Frente a esto, resulta vital el rol de la ciencia para promover la correcta identificación y el consumo seguro.
Sostenibilidad y liderazgo para las mujeres en ciencia
Superar obstáculos es también una constante en el desarrollo profesional dentro del ámbito académico. Al analizar la equidad en el sector, Veloso reflexiona: “Más que el acceso, el desafío es la sostenibilidad de las oportunidades: que las mujeres puedan liderar equipos y desarrollar carreras científicas a largo plazo”.
En este contexto, considera que espacios como “Mujeres Paraguayas en la Ciencia” son fundamentales para visibilizar referentes y fortalecer redes de colaboración. “Ser mujer en ciencia también implica una responsabilidad: servir de referente para que más niñas y jóvenes puedan visualizar una trayectoria en investigación”, afirma con convicción.
El mensaje para las nuevas generaciones invita a cultivar la curiosidad y a atreverse a innovar. “Muchas de las grandes oportunidades científicas se encuentran en los campos menos explorados”, recuerda, citando luego la célebre frase de Louis Pasteur: “La suerte solo favorece a la mente preparada”.
A sus 30 años de edad, esta visión interdisciplinaria y su compromiso con el conocimiento aplicado se materializan en un reconocimiento que trasciende el logro individual. “Este premio representa un paso importante hacia una mayor visibilización del trabajo de las mujeres científicas en Paraguay”, concluye la ganadora del Premio Mujeres en Ciencia Paraguay 2025, reafirmando su compromiso con la generación de ciencia aplicada.
Por: Lic. Viviana Orrego (viorrego@rec.una.py)
Editado por: Lic. Juan Paciello (jpaciello@rec.una.py)
Fotografías: Gentileza
