En Paraguay, el pohã ñana (planta medicinal) forma parte de la vida cotidiana y de los saberes transmitidos de generación en generación. Ese legado hoy también es objeto de investigación científica gracias al trabajo de Adelian Alejandra Acosta, estudiante de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCQ-UNA), quien obtuvo el tercer puesto en la categoría Estímulo en el área de Ciencias Médicas y de la Salud del Premio Mujeres Paraguayas en la Ciencia, edición 2025.
Su investigación se centra en el posible efecto antidepresivo de especies vegetales, combinando modelos de neuropsicofarmacología experimental (área de estudio que integra la neurología, la psicología y la farmacología), análisis fitoquímicos (compuestos químicos en especies vegetales) y herramientas computacionales para identificar compuestos bioactivos que puedan contribuir al desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas para la depresión. La interdisciplinariedad y el acceso a conocimientos ancestrales propios de nuestro territorio la llevaron a interesarse por una en especial: el poleo’i.
Cedrón del monte: del tereré al laboratorio
Entre las especies estudiadas se encuentra la Aloysia gratissima Var. gratissima, conocida en Paraguay como cedrón del monte o poleo’i, un arbusto nativo de intenso aroma que tradicionalmente acompaña al tereré. A partir de esta planta medicinal, la investigación busca comprender científicamente sus propiedades, identificar los compuestos responsables de su actividad biológica y aportar evidencia sobre su potencial terapéutico para trastornos relacionados con la salud mental.
«Uno de los resultados que más nos entusiasman fue demostrar que Aloysia gratissima var. gratissima posee compuestos con potencial actividad antidepresiva, y que esta actividad se mantiene en fracciones específicas de la planta, principalmente en la fracción de acetato de etilo. Esta fracción mostró un efecto comparable al de la imipramina, un antidepresivo de referencia, en los modelos experimentales utilizados, sin alterar la actividad locomotora de los animales», comentó la investigadora.




Además, los estudios sugieren que este efecto podría estar relacionado con la participación de los sistemas serotoninérgicos y dopaminérgicos, mecanismos fundamentales en la regulación del estado de ánimo.
Tradiciones que suman
El trabajo representa un puente entre el conocimiento tradicional y la ciencia basada en evidencia, revalorizando la biodiversidad paraguaya mediante investigaciones que podrían abrir nuevas posibilidades para el desarrollo de tratamientos complementarios. Más allá del laboratorio, el estudio demuestra cómo la riqueza natural del país puede convertirse en una fuente de innovación científica con impacto en la calidad de vida de las personas.
Acosta forma parte de un proyecto financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), respaldo que considera fundamental para impulsar investigaciones de calidad en Paraguay.
«Hacer ciencia implica contar con tiempo, recursos, equipamiento y trabajo en equipo, y tener el apoyo de CONACYT permite que proyectos como este se desarrollen con el rigor que exige la investigación científica. Es una motivación para quienes estamos comenzando nuestra carrera, porque demuestra que en Paraguay se puede generar conocimiento de calidad y contribuir a la búsqueda de soluciones para problemas de salud que afectan a nuestra sociedad», expresó.
Formación e investigación, un mismo camino
Además de cursar el último año de Farmacia en la FCQ-UNA, Adelian se desempeña en el área de Garantía de Calidad en una empresa farmacéutica, experiencia que complementa su formación científica y fortalece su visión sobre el desarrollo de medicamentos seguros y eficaces.
«Las dos experiencias se complementan continuamente. La investigación me enseñó a hacer preguntas, analizar los resultados de forma crítica y comprender la importancia de generar evidencia científica. Mi trabajo en Garantía de Calidad me permitió ver de cerca cómo esos conocimientos se aplican en la industria farmacéutica, siempre con el objetivo de garantizar la calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos que llegan al paciente», explicó.
Para Adelian, este reconocimiento representa el inicio de una nueva etapa en su carrera científica. Su objetivo es continuar formándose y profundizando en el estudio de compuestos naturales con potencial terapéutico que puedan contribuir al tratamiento de enfermedades mentales.
«Me encantaría continuar explorando la investigación de compuestos naturales con potencial terapéutico, especialmente aquellos que puedan aportar al estudio y tratamiento de las enfermedades mentales. Es un área que me llama profundamente la atención porque son trastornos que afectan a muchas personas y que todavía tienen grandes desafíos por resolver», afirmó.
Con investigaciones como la de Adelian Acosta, la UNA reafirma su compromiso con la generación de conocimiento científico y la reafirmación de conocimientos tradicionales que ponen en valor la biodiversidad paraguaya y contribuyen a responder a desafíos prioritarios para la salud y el bienestar de la sociedad.
Por: Lic. Viviana Orrego (viorrego@rec.una.py)
Editado por: Lic. Juan Paciello (jpaciello@rec.una.py)
Fotografías: Gentileza
